Dormir bien es una de las bases fundamentales para mantener una buena salud física y mental. Sin embargo, no solo importa cuántas horas dormimos, sino también la postura que adoptamos al descansar. Entre las posiciones más comunes se encuentra dormir de lado, especialmente sobre el lado derecho, una práctica que muchas personas realizan sin pensar en sus posibles efectos a largo plazo.
Dormir sobre el lado derecho puede resultar cómodo y natural para algunos, pero diversos especialistas en bienestar y descanso señalan que esta posición puede tener efectos variables y, en algunos casos, inesperados en el organismo. No se trata de afirmar que sea una postura perjudicial para todos, sino de entender cómo puede influir de manera distinta según cada persona.
Uno de los aspectos más comentados es la relación entre la postura al dormir y el sistema digestivo. Al descansar sobre el lado derecho, el estómago y el esófago quedan en una posición que puede favorecer el reflujo gástrico en personas sensibles. Esto puede traducirse en una sensación de acidez o incomodidad durante la noche, lo que a su vez afecta la calidad del sueño y el descanso profundo.
Por otro lado, el sistema circulatorio también puede verse influenciado por la postura al dormir. Dormir de lado suele ser mejor que hacerlo boca abajo, pero el lado derecho puede ejercer una ligera presión sobre ciertos órganos internos. En algunas personas, esto puede generar una sensación de pesadez al despertar, especialmente si se combina con colchones o almohadas poco adecuados.
El corazón es otro órgano que suele mencionarse en este contexto. Dormir sobre el lado derecho puede modificar ligeramente la forma en que el corazón se posiciona dentro del pecho. Aunque para la mayoría de las personas esto no representa un riesgo, algunos expertos sugieren que quienes tienen ciertas afecciones cardíacas podrían sentirse más cómodos durmiendo sobre el lado izquierdo, ya que esta postura facilita la circulación y la respiración en determinados casos.
Sin embargo, no todo es negativo. Dormir sobre el lado derecho también puede ofrecer beneficios a ciertas personas. Por ejemplo, quienes sufren de ronquidos leves o apnea del sueño pueden experimentar una mejora al dormir de lado en lugar de boca arriba. Además, esta postura puede ayudar a reducir la presión sobre la espalda baja si se acompaña de una buena alineación corporal.
Es importante destacar que no existe una postura universalmente perfecta para todos. La edad, el estado de salud, el peso corporal y hasta los hábitos diarios influyen en cómo el cuerpo responde a una posición específica al dormir. Por eso, escuchar las señales del propio cuerpo es clave para encontrar la postura más adecuada.
Los especialistas en descanso recomiendan prestar atención a cómo te sientes al despertar. Si notas rigidez, fatiga o molestias recurrentes, puede ser útil probar pequeños cambios, como alternar de lado, usar una almohada ergonómica o mejorar la calidad del colchón. Estos ajustes simples pueden marcar una gran diferencia en el bienestar general.
En conclusión, dormir sobre el lado derecho puede tener un impacto impredecible en la salud, ya que sus efectos varían de una persona a otra. Lo más importante es priorizar un sueño reparador, cómodo y constante. Comprender cómo influyen nuestras posturas al dormir nos ayuda a tomar decisiones más conscientes y a cuidar mejor de nuestra salud a largo plazo.