El alimento más mortal del mundo mata a unas 200 personas al año y casi nadie imagina cuál es

Cuando se habla del “alimento más mortal del mundo”, muchas personas piensan inmediatamente en productos exóticos o prohibidos. Sin embargo, la realidad es más sorprendente: se trata de la yuca (mandioca o cassava), un alimento básico para millones de personas en distintas regiones del planeta. Consumida de forma segura, la yuca es una fuente importante de energía y nutrientes; no obstante, cuando no se procesa correctamente, puede resultar peligrosa. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que el consumo inadecuado de yuca amarga está relacionado con cientos de intoxicaciones cada año, causando aproximadamente 200 muertes a nivel global. Este dato no busca alarmar, sino informar sobre la importancia del conocimiento y la preparación adecuada de los alimentos tradicionales.

El riesgo asociado a la yuca proviene de compuestos naturales llamados glucósidos cianogénicos, que pueden liberar cianuro si el alimento se consume crudo o mal preparado. En comunidades donde la yuca es un pilar de la dieta diaria, las técnicas tradicionales de remojo, fermentación y cocción prolongada son esenciales para eliminar estas sustancias. El problema surge en contextos de escasez, desconocimiento o preparación apresurada, donde estos pasos se omiten. En esos casos, la ingestión repetida puede provocar síntomas como mareos, debilidad, problemas neurológicos e incluso consecuencias graves. Aun así, es importante recalcar que millones de personas consumen yuca todos los días sin riesgo alguno gracias a prácticas culinarias seguras transmitidas de generación en generación.

Más allá del impacto puntual, este tema abre una reflexión más amplia sobre la seguridad alimentaria y la educación nutricional. Ningún alimento es inherentemente “malo” cuando se entiende su origen y la forma correcta de consumirlo. Informarse sobre los métodos adecuados de preparación, respetar las tradiciones culinarias locales y difundir información confiable puede prevenir tragedias evitables. En un mundo donde cada vez más personas experimentan con nuevos ingredientes, conocer los riesgos y beneficios de lo que comemos es una forma de autocuidado. La historia de la yuca demuestra que incluso los alimentos más comunes pueden tener un lado desconocido, y que la clave para una alimentación segura no está en el miedo, sino en el conocimiento, la responsabilidad y la educación compartida.

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